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Mapa de Escandinavia del año 1730

Cuando oímos hablar del pueblo vikingo, la visión general es la de un pueblo bárbaro dedicado al pillaje, en el mejor de los casos; en el peor, la gente imagina a unos hombres terribles que llevaban cascos con cuernos. Nada más lejos de la realidad. Ni se dedicaban en exclusividad al pillaje ni llevaron cuernos en los cascos. Al contrario, fueron un pueblo abierto con contactos con los pueblos del sur. Además las semejanzas son mayores que las diferencias, sobre todo si miramos a su pasado común, los del sur (grecolatinos) y los del norte (germánicos) -así como celtas-, como pueblos indoeuropeos.

Según las crónicas los vikingos o norsemen (hombres del norte) llegaron a las costas de Lindisfarne (un importante centro del Cristianismo temprano inglés, perteneciente al reino de Northumbia) el 8 de junio del 793. A partir de entonces, la historiografía estableció el inicio de la era vikinga. Pero antes de que despertaran las pesadillas de los primeros reinos medievales de Europa, estos hombres del norte ¿cómo eran?

Monumento megalítico germánico propio de Escandinavia, hecho mediante el alineamiento de bloques de piedra que tiene forma de barco. Anund, en Anundshog, Suecia.

Este periodo vikingo mencionado, y que duró hasta el siglo XII, es la culminación de una evolución de un pueblo durante el transcurso de la prehistoria. Una prehistoria que presenta, ya incluso en esta época tan embrionaria, muchas más relaciones e influencia con las culturas de la Europa meridional. Este hecho queda reflejado si tenemos en cuenta que el sur de Escandinavia participó de la misma cultura megalítica que se extendía por Europa Occidental; después de Francia, Dinamarca es el país con mayor número de dólmenes.
Por tanto la Edad del Bronce nórdico (c. 1800-1500 a. C.) se caracterizó por este florecimiento cultural, los más destacados ejemplos son: más de 70000 túmulos funerarios, otros fascinantes monumentos funerarios en forma de barcos (denominados “skeppssättningar“) o los vividos grabados rupestres. En cuanto a los  pequeños objetos se han localizado peines, espadas, hachas, escudos, cascos, estatuillas, joyas…muchos de ellos muestras un refinamiento que evidencia un alto manejo del arte. En este periodo la sociedad, constituida en su mayoría por un campesinado, estaba dirigida por una aristocracia de caudillos poderosos.

La Edad del Hierro nórdico tiene diferentes fases. La primera, también conocida como la prerromana, que va del 400 a. C. hasta el cambio de era, vino precedida por un empeoramiento gélido del clima, lo que provocó posiblemente una emigración de parte de la población a tierras meridionales más cálidas. A su vez esta emigración fue influenciada por la expansión del pueblo celta, eclipsando las relaciones comerciales que antes mantenían los nórdicos con los pueblos del sur de Europa. Arqueológicamente hablando, los yacimientos sufren un empobrecimiento y los únicos objetos que se hallan son de origen celta. Pero uno de los avances de esta etapa, al igual que sucedió en el resto de  Europa, fue la introducción del hierro, un metal mucho más accesible para todos los extractos de la sociedad.

Es en esta etapa cuando empiezan a ser conocida esta región septentrional en las culturas de la cuenca mediterránea, que entonces conocían a esta zona con el nombre de Thule. Por otro lado, mientras Alejandro Magno iniciaba su conquista hacia el este, otro griego iniciaba un viaje al norte de Europa. Este viaje tuvo lugar en el 330 a. C. y fue llevado a cabo por el matemático y astrónomo marsellés Piteas, con la única intención – se supone- de ampliar sus rutas comerciales. Entre otras, describió el fenómeno del sol de medianoche. Sobre este viaje existe una novela, El viaje de Piteas a Thule (1985) escrita por el historiador sueco Alf Henrikson, que imaginaba las impresiones que los exóticos fenómenos climáticos y sus gentes provocaban en una mente del sur.

La ruta del comercio entre el norte y el sur europeo se reabrió de nuevo durante la II Edad del Hierro o romana (0-400 d. C.), momento en que los germanos y los romanos eclipsaron el dominio celta y ambos mundo se encontraron en el limes que el Imperio Romano estableció. Los productos romanos encontrados en suelo escandinavos son productos de lujo (copas de vino, recipientes de bronce, floreros, jarras…y monedas). Este es el momento de mayor influencia romana: los romanos llevaron nuevas formas de artesanía, mejoró su armamento y, lo más importante, les descubrieron un arte nuevo totalmente ignorado: la escritura, que llegó en la forma de escritura rúnica.  Se sabe, gracias al relato de Tácito, y confirmado por la Arqueología, que ya se practicaban sacrificios humanos en los llamados “mossliken”.

La época inmediatamente anterior a la era vikinga recibe denominaciones distintas dependiendo del país en que se esté. Pero todas pertenecen a la III Edad del Hierro nórdica (también conocida como Edad del Hierro Germánica), que va desde la mitad del siglo VI al siglo VIII. Fue en esta época cuando se sentaron las bases materiales y mentales del expansionismo ulterior. Los nórdicos experimentaron grandes avances en todos los ámbitos – económico, demográfico, político y cultural-. Y mientras éstos preparaban el terreno, la Europa vivía el dominio Merovingio de los francos.

Para esta época, los historiadores han aceptado la existencia de un estado talasocrático relativamente poderoso en la zona, que controlaría las regiones de Uppland, la costa occidental sueca hasta Dinamarca, parte de Noruega y parte de las costas finlandesas y bálticas. Por otras regiones interiores de Dinamarca y Noruega, se ha reconocido, al final del periodo, que hubo “reyes” con cierto grado de autoridad.

A pesar de tanta divisiones temporales, hecha por la historiografía, entre estos hombres del siglo VII y los vikingos de Lindisfarne no debieron existir muchas diferencias. La única, su expansión por zonas que hasta entonces no habían recorrido. Puesto que ya había conflicto entre nórdicos y reyes europeos casi medio siglo antes del ataque al monasterio inglés, cuando se inicia la era vikinga no eran completamente desconocidos en todos los reinos medievales. En Dinamarca la era vikinga empezó cuando el “rey danés” Sigfrid desafió en el 776 d. C. a Carlomagno, porque éste había dado cobijo al cabecilla de una revuelta sajona (lo que hoy sería el ducado alemán de Sajonia y no los sajones de Inglaterra). Desde entonces Carlomagno tuvo disputas por el dominio de Frisia, que continuaron con el hijo de Sigfrid, Gudrød (reinó desde c. 804 hasta el 810) y con el resto de jefes, ahora sí, vikingos.

Desde la perspectiva continental, o latina, los ataque vikingos iniciaron la conocida como “segunda oleada de invasiones”, que coincidió con la desmembración del Imperio Carolingio, dejando Europa Occidental abierta a sus enemigos. Para los nórdicos, sin embargo, supuso la entrada de su mundo en la historia y su dominio temporal en el Mar del Norte.

BIBLIOGRAFÍA (utilizada):

AA.VV (1991): Vikings [catálogo de exposición], La Caixa.

ALVÁREZ PALENZUELA, V. A. (2005): Historia Universal de la Edad Media, Ariel.

GRAHAM-CAMPBELL, James (1993): Orígenes de la cultura escandinava, Folio.

GRIFFITH, Paddy (2004): Los vikingos, el terror de Europa, Ariel.

En otro post comentaré las causas que llevaron a este pueblo a llegar a territorios lejanos, que para ellos solo estaban en el imaginario colectivo.

Saludos.🙂