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Después de haber escrito varios post dedicados a historias que contiene este libro, voy a hacer una valoración general del libro.

Portada de la primera edición española, editada por Destino.

The Monuments Men es un libro que se escribió en el 2009. Hasta entonces pocos han sido los libros que se han dedicado a hablar del expolio nazi, por no decir ninguno (excepto los que publicaron los mismos protagonistas de la historia). En España se tradujo en el 2012, pero no ha sido hasta el estreno de su versión en película cuando ha empezado este libro a tener una visión en el país (como siempre vamos: si no hay película no existe el libro). En fin.

Tal como indica en la portada, de la versión que sacaron a propósito de la película, es «la fascinante aventura de los guerreros del arte que impidieron el expolio cultural nazi». Durante las 565 páginas que contiene el libro, Robert Edsel nos cuenta la historia de un grupo de hombres, pertenecientes a la “sección”, no oficial, de Monumentos, Bellas Artes y Archivos del ejército Aliado. Su función fue la búsqueda de los depósitos donde los nazis guardaban todas las obras de arte (que incluyen no solo cuadros, sino también joyas, papeles y pergaminos, esculturas, muebles, etc.) que habían ido despojando, tanto a museos como a propietarios privados, la preservación de monumentos y edificios, a lo largo de todo el continente europeo; así como el embalaje, transporte, catalogación y clasificación, si era menester restauración, fotografía, archivo y devolución de las obras artísticas a sus países de origen

El libro se encuentra dividido en cinco grandes bloques, pero la historia se centra en el trabajo de diez de estos hombres en su misión, desde el Desembarco de Normandía, el 6 de junio de 1944, hasta el Día de la Victoria aliada en Europa, mayo de 1945.

Me ha encantado y fascinado todas las historias que alberga dentro. Se narran cosas de las cuales jamás había oído hablar. Cuando nos hablan de la II WW, siempre se habla de lo mismo. Sin embargo, en cuestiones culturales durante la II WW solo conocía la idea de la quema de libros que las autoridades alemanas habían llevado a cabo. Sabía que habían expoliado obras de arte, pero jamás imaginé la cantidad tan desorbitada e inmoral de obras de arte que robaron. En el capítulo 54 del libro, el autor lo deja claro cuando indica que los Aliados descubrieron más de mil depósitos, y sólo en el sur de Alemania, los cuales llegaron a albergar millones de obras de arte y otros tesoros culturales y nacionales: campanas, vidrieras, objetos religiosos, archivos municipales, manuscritos, libros, bibliotecas enteras, vino, oro, diamantes e incluso colecciones de insectos; todo esto sin tener presente las decenas de miles de obras que no se encontraron o las que no se pudo evitar su destrucción (como por ejemplo, la colección personal del jefe de la SS, Heinrich Himmler, que fue quemada por las tropas de asalto de las SS antes de que las tropas británicas pudieran intervenir).

La obra está escrita sobre la base de una amplia bibliografía, que consiste en memorias escritas por los propios hombres de la Monumentos, así como la recopilación de cartas personales conservadas, que fueron enviadas durante las misiones; ampliada con la información procedente de informes administrativos y sobre todo de las entrevistas que el autor tuvo la ocasión de hacer a varios de los supervivientes y familiares. En este aspecto el libro llena un silencio que ha durado varias décadas. Pero a partir de aquí considero la necesidad de que se publique más información. Digo esto porque este libro se queda corto, hay mucha más información, muchos más detalles que, evidentemente, el autor tuvo que omitir.

Lo que hicieron los hombres y mujeres de la sección de Monumentos fue tan importante que se necesitarían escribir varios libros. El libro sabe a poco, pues mientras vas leyendo se nota que lo que el autor cuenta es una simple síntesis de todo lo que se sucedió entonces. Hay cientos, miles de historias, una historia casi por cada objeto de arte expoliado. Además, el autor solo se centra en los personajes estadounidenses que participaron en la sección. Por tanto, se necesitarían escribir libros contando las hazañas de los soldados de otros ejércitos que no fuera el americano. En este punto, el libro tiene un aspecto negativo, puesto que considero que el libro da una visión parcial de la historia, es decir, una visión estadounidense. Vale que el autor sea estadounidense, yo eso lo entiendo, pero que de los 10 protagonistas, 6 son estadounidense, dos franceses (Jaujard y Valland) y solo uno británico (Balfour); 90 % de las historias que cuenta Edsel están protagonizadas por éstos. En el libro los héroes, los líderes de la sección, los que tuvieron el papel esencial son los estadounidenses, cuando en realidad la sección de Monumentos contó con más de 300 personas pertenecientes a 13 países distintos y todos con un papel fundamental en el rescate y conservación de las obras de arte robadas por los nazis.

En general es un libro muy ameno, con una narrativa fácil de leer y de seguir, ya que escasea en tecnicismos. Aunque nunca se haya leído nada sobre la II WW no es difícil seguir el contexto histórico de la guerra, ya que entremedias del relato principal, el autor va explicando el avance de la misma. Recomiendo la lectura de este libro si os interesa la cultura, el arte en general o la historia de la propia cultura. A mí me ha encantado.

Quiero hacer una observación negativa, pero no al libro, que es estupendo, sino a algo que se dice en el libro, y que forma parte de la Historia. A lo largo del libro el autor deja claro que la labor de los hombres de Monumentos fue la recuperación, protección y devolución de los tesoros nacionales. Intención que queda diluida cuando hacia el final del libro el autor explica que las posesiones personales de Hitler están dispersas por diferentes instituciones culturales estadounidenses. Por ejemplo, la mayoría de los libros de la biblioteca personal de Hitler se encuentran en la División de Libros Raros y Colecciones Especiales de la Biblioteca del Congreso, y otros ochenta han pasado a la colección de Libros Raros de la Biblioteca John Hay de la U. de Brown. Por el otro lado, las pinturas y acuarelas del líder alemán se guardan en la Colección de Arte del Ejército del Museo Nacional del Ejército Estadounidense. Mientras que los duplicados originales de su testamento político se encuentran en los Archivos Nacionales de College Park, Maryland. No sé las circunstancias de dicha posesión, es decir, si fueron tomados sin permiso o si fue el posterior Estado alemán quien se las cedió, pero para mí están dispersas por todo el territorio de Estados Unidos cual trofeo de guerra. Es un indicio de la intención que EEUU ha llevado desde el fin de la II WW.

Saludos.