RESEÑA: “Amanecer Rojo” de Pierce Brown (RBA, 2014)

Amanecer Rojo de Pierce Brown (RBA, 2014)

Portada

La verdad que para ser un libro de Ciencia Ficción me ha gustado, y mucho. No me gusta el género de la Ciencia ficción -no me gusta lo futurista-, pero me anime a leer este libro al ver un video-reseña en Youtube cuyo autor le puso tanto entusiasmo en el video que me decidí a ello. Y no me arrepiento.

Amanecer Rojo es el primer libro de la trilogía del mismo nombre -Golden Son es el segundo vol. publicado en EEUU en enero del 2015 y Morning Start será el tercero, aún sin fecha- del autor norteamericano Pierce Brown, editado en castellano en noviembre del 2014 por la Editorial Molino (RBA). Cuenta la historia de Darrow, un rojo que tras un suceso se ve inmenso en una lucha por cambiar la Sociedad que ocupa todos los planetas del sistema solar. Esta sociedad se divide por colores, un color una clase social; desde los rojos, que son el color más bajo, tratados como esclavos y animales, hasta los dorados, la élite y los que gobiernan. Y entre ambos se encuentran un sin fin de colores, cada uno con su función dentro de la sociedad. Pero tranquilos, suena a follón, pero la narración del libro hace fácil entender a esta Sociedad. Darrow, que es un rojo, lo convertirán a una apariencia de dorado, con la intención de llegar a lo más alto y destruir el sistema desde arriba. Para ello ha de ingresar en el Instituto y prepararse. Allí, que es donde se basa la mayor parte del primer libro, tendrá que aprender a ser el mejor, a ser un líder y llevar a su Casa, la de Marte, hasta la victoria del juego de ese primer año de Instituto. Entre medias se sucederán luchas, traiciones, penurias, miedo y… amor.

Pierce Brown, autor de la trilogía “Red Rising”

Recomiendo 100 % este libro, sobre todo a los que tampoco os entusiasma la Ciencia Ficción, es un buen libro para atreverse a iniciarse en este género. Es fácil de leer y los capítulos se suceden sin que te des cuenta. Para los fanáticos lo pongo algo más en duda, ya que la historia es típica y el futurismo se reduce a varios elementos instrumentales y de decorado. Se asemeja a las historias de Divergente y de Juegos del Hambre.

Web oficial: http://www.pierce-brown.com/index.html

Twitter: https://twitter.com/Pierce_Brown

Facebook: https://www.facebook.com/PierceBrownAuthor?ref=hl

Instagram: https://instagram.com/PierceBrownOfficial/

Reseña: “Libros, buquinistas y bibliotecas” de Azorín (Fórcola, 2014)

Reseña: Libros, buquinistas y bibliotecas. Crónicas de un transeúnte: Madrid-Paris, by Azorín (Ed. Fórcola,2014)

Portada del libro con una imagen central sobre paseantes en los puestos de buquinistas del Sena (Paris, 1955; George W. Hales). Aún hoy siguen estando en el mismo sitio.

José Martínez Ruiz, por todos conocidos por su seudónimo “Azorín”, (1873-1967) fue novelista, ensayista y crítico literario, además de colaborar en diferentes periódicos, no solo españoles. Junto al periodismo, la gran afición de Azorín fue la lectura, una lectura crítica y enriquecedora. Y sobre su pasión, los libros, este autor escribió muchos artículos, reflexionando sobre el mundo que envuelve la actividad lectora y al libro.

En este libro se han reunido, de la mano de Francisco Fuster y prologado por Andrés Trapiello, cincuenta artículos aparecidos en varios periódicos y en varios capítulos de libros, que cubren seis décadas de la vida de Azorín, con los cuales el autor colaboró, y en las que reflexiona acerca de su “enfermedad” -creo que a mí también me afecta y a muchos de vosotros también- de bibliofilia.

Esta obra se divide en cuatro partes: “Sobre la edición y difusión del libro”, “Sobre las bibliotecas”, “Sobre los libreros de viejo y las ferias del libro” y finalmente, “Sobre la lectura”. En todos estos apartados domina una crítica al sistema intelectual español; Azorín se obsesiona ante la inferioridad intelectual de su país, comparando constantemente el mundo del libro español con el francés, éste de más calidad y belleza. Y sobre esto el autor dice: «En España hemos hecho ediciones populares de clásicos en tal forma que causen desagrado y molestia al público a quien se destinan», y más adelante añade, «allá van libros -a la imprenta española-, todos iguales, los de un editor y los de otro, sin finura, hechos con falta de fervor, sin que se note el amor, la pasión del editor».

Dentro del “libro” (francés o español) abarca no solo al libro físico, sino al mundo que rodea a los libros, como son las bibliotecas, y su destino, -que debido «al papel deleznable, quebradizo, que ahora se emplea… las bibliotecas perecerán»-; los libreros -mucho más simpáticos los franceses que los españoles- y las librerías, tanto nuevas como viejas -amando las segundas más que las primeras, pues en éstas «sabemos lo que vamos a encontrar, no nos aguarda sorpresa alguna»-; las ferias de libros viejos, permanentes en Francia y abogando el autor por una permanente en España; no censurar la lectura de novelas adultas a los niños; de leer y de releer, algo que solo se hace en la “senectud” -«gustamos de despedirnos de los libros que nos han cautivado en la juventud»-; de la eterna crisis del libro, ejemplificada en esta pregunta que se hace el autor: «¿Cómo puede pensarse que la novela de usted, que no ha vendido nada, es mejor que esa otra novela, que constituye el éxito clamoroso del día?… Los editores no pueden separar el éxito de mérito».

Estas son algunas de las frases que más me han gustado del libro:

  • «La soledad es inseparable al libro».

  • «La obra de arte es producto de la irregularidad. No puede haber norma regular para la gestación artística. La obra genial se produce cuando quiere».

  • «El libro llega a ser lo que el alcohol para el beodo; no se puede salir de casa sin volver llevando consigo un volumen; no podemos pasar por delante de un puestecillo o de una librería, sin ponernos incontinenti a revolver libracos… ¡Terrible pasión! Luego, ya nuestro el volumen, pierde su encanto. Y ya estamos pensando en otro…».

  • «Devanear por entre los tableros atestados de libros… es un placer intelectual».

  • «En los bibliofilos como yo el libro va íntimamente ligado a la vida»

Es un libro muy recomendable para todo bibliofilo empedernido -los demás absténganse-. Leerlo para conocer lo que pensaba este autor alicantino de la pasión que nos domina también a nosotros y darnos cuenta que no estamos solos en esto. Además de poder ver como las cosas – tras más de cincuenta años- no han cambiado absolutamente nada. Son artículos escritos entre 1905, el primero, y 1959, el último, y todos los reproches que Azorín hace a la situación del libro en su época, son reproches que nosotros mismos podemos hacer hoy en día. Como reflejo de ello, Azorín se pregunta: «¿Habrá algo de lo que el Estado haga -y más con relación al arte, a la cultura- que no salga trastocado, torpe, negligente y desmañado?», a que os suena de algo. Son los artículos tal cual el escritor los redactó, así que podemos leer la escritura de la época. Pero a pesar de ser escritos periodísticos, Azorín usa un vocabulario cercano, expresando un pensamiento apasionado y crítico.

Solo dos únicos reproches a este espléndido libro. Hay una gran cantidad de fotos (sobre portadas de libros antiguos, sobre bibliotecas, sobre tenderetes de libros al aire libre, sobre personas leyendo…) y en ninguna aparece ningún pie de foto indicando que es lo que vemos. Me hubiera gustado conocer el nombre de ciertos lugares que aparecen en estas fotos. Lo segundo no sería un reproche, sino más bien la parte que menos me ha gustado del libro, que ha sido la última parte, “Sobre la lectura”. A mi entender es la parte más aburrida y tediosa, pues divaga un poco por “los cerros de Úbeda”.

¿Qué, a por él?

Saludos bibliófilos ;)

Mis lecturas del 2014

DICKENS & COMPANY 

os desea

FELIZ AÑO NUEVO 2015 

———–

Lo primero era felicitar el año nuevo, y luego ya hablar de mis lecturas. Como mi último libro lo terminé el 30 de diciembre y como ayer la posible resaca impidió hacer el balance lector del año que ha acabado, lo hago hoy 2 de enero. La siguiente lista son los libros que he leído este año.
Leyenda:
1 corazón: No me ha gusta en absoluto
2 corazones: Se ha podido leer
3 corazones: Está bien
4 corazones: Es interesante
5 corazones: Me ha encantado/fabuloso

IMG_20150102_120637

Canción de hielo y fuego III: Tormenta de espadas de George R. R. Martín (Ed. Gigamesh) ♥♥♥

Este libro lo terminé en el enero del 2014, pero porque lo había empezado a mediados del 2013. Ya llevo cuatro (de cinco) de esta saga y no ha habido ninguno que me lo haya podido leer del tirón, siempre lo he tenido que dejar reposar por la mitad y volverlo a coger meses después. Aunque la historia es fabulosa e interesante, los recursos que utiliza Martín para dejar en vilo al lector me ponen muy nerviosa.

La noche en que Frankenstein leyó el Quijote de Santiago Posteguillo (Ed. Planeta) ♥♥♥♥

Es un libro muy ameno y divertido. Te va contando pequeñas historias anecdóticas sobre la literatura universal, y muy curiosas. Me ha gustado mucho. Y del mismo estilo el autor ha sacado este año (bueno ya el año pasado) otro libro: La sangre de los libros (Ed. Planeta).

The Monuments Men de Robert M. Edsel (Ed. Booket) ♥♥♥

De este libro poco más puedo añadir, pues ya os presenté una reseña (espero que fuera clara y concisa), así como diversos post contando varias historias que contaba el libro. Por si queréis leer la reseña aquí pongo el enlace.

Retrato de Baroja con abrigo de Jesús Marchamalo (Ed. Nórdica) ♥♥♥♥

Retrato de Baroja con abrigo fue escrito por mi escritor favorito, así que muy parcial no puedo ser. Todo lo que escribe este hombre me encanta. Es un libro pequeñito pero sutil, lleno de encanto y cariño hacia Baroja. Va contando pequeñas anécdotas de éste famosísimo escritor. Este año 2015, dentro de pocos días, Marchamalo publicará otro librito como éste, pero dedicado a kafka: Kafka con sombrero (Ed. Nórdica) y que espero con ansia.

El sueño del Fevre de George R. R. Martín (Ed. Gigamesh) ♥♥

El sueño del Fevre no tiene que ver absolutamente nada con su famosísima saga. Este libro cuenta la historia de un grupo de vampiros en los barcos de vapor del río Mississippi justo antes de la Guerra de Secesión Americana. Fue interesante, y algo a favor es que me lo leí del tirón. Aunque muchos la comparan con la novela de Stoker, esta novela le falta una atmósfera mucho más tétrica, más nebulosa, más gótica. No es lo mismo una noche en el Mississippi que una noche en la Inglaterra más oscura, no?

Tolkien y la Gran Guerra de John Garth (Ed. Minotauro) ♥♥♥♥♥

Es una biografía de Tolkien centrada en los años previos y en los años de la I WW. Para mí el mejor libro que me he leído este año. Solo recomendable para la gente que le guste el género biográfico, sino puede costar un poco. Me gustaría que publicasen otra biografía centrada en años posteriores, cuando ya publicó El señor de los Anillos y gozaba de fama. Y por supuesto de éste tenía que hacerle reseña: pincha aquí para leerlo de nuevo.

Canta Irlanda: un viaje por la isla esmeralda de Javier Reverte (Ed. Plaza & Janés) ♥♥♥♥♥

Otro libro que me ha encantado. Es un auténtico viaje por esa isla. Pocas palabras. Cuando lo terminas de leer solo tienes ganas de sacarte un billete de avión para pasar por los mismos lugar por donde pasa el autor. Si os gusta el autor y no lo sabéis, Reverte ha publicado recientemente otro libro de viajes, esta vez centrado en la ciudad eterna: Un otoño romano (Ed. Plaza & Janés)

Manual de Trading. Escuela de Bolsa de Francisca Serrano (Ed. Almuzara) ♥♥♥

Como el propio nombre indica es un manual de bolsa, pero para principiantes. Es muy ameno y fácil de leer. Además los datos “técnicos” son mezclados con historias de la propia autora.

Muerte entre líneas de Donna León (Ed. Seix Barral) 

Es una bazofia. No es el peor libro que me haya podido leer este año, sino en toda mi vida. Pocos libros me han decepcionado tanto. El título prometía mucho. Pero no aún un ambiente académico, ni bibliófilo. Además el misterio te lo resuelven en la última página, además de ser un final insulso. No he leído ningún otro libro de la autora, pero éste es absolutamente nada recomendable.

Mueve tus ahorros y gánate un sueldo de Francisca Serrano (Ed. Espasa) ♥♥

Es el segundo libro de esta autora. Es parecido al primero, pero ampliado. Además de contar la historia de un periodista que le hizo una entrevista a ella, a cambio de que él hiciera el curso de bolsa que Francisca Serrano imparte.

Bolsa para Dummies de Josef Ajram (Ed. Planeta) ♥♥

También es un manual de bolsa, aunque es un poco más técnico que los anteriores, también es ameno y fácil de leer. Josef Ajram tiene otros muchos libros, tanto de bolsa como de superación en el deporte.

Islandia, revolución bajo el volcán de Xavier Moret (Ed. Alba) ♥♥♥♥

Otro libro fantástico. Aunque yo me esperaba que todo el libro hablara sobre la crisis financiera que sufrió Islandia, de este tema solo es la segunda parte y no muy profundamente. Pero a pesar de ello, lo que cuenta me encanto pues muestra la vida cotidiana de los islandeses tanto antes como después de la crisis. Un libro recomendable si te gusta todo lo que tiene que ver con el mundo nórdico. Este es otro libro del que hice reseña: pincha aquí.

Joyce en Paris o el arte de vender el Ulises de AA. VV. (ED. Gallo Nero) ♥♥♥

Este libro ha sido un libro que me decepcionó un poco. Aunque trata del tema del que indica el título, yo quería más. Son varios artículos de personas contemporáneas a Joyce que cuentan un poco la historia de la venta de Joyce, sobre todo en EE. UU., pero pasar muy de puntillas por las polémicas surgidas por la censura del libro en Inglaterra y en Francia.

El hobbit de J. R. R. Tolkien (ED. Minotauro) ♥♥♥♥

Qué puedo decir de este libro. Libro pequeñito, juvenil, que solo muestra el universo épico de Tolkien al final de éste. Me ha gustado, y mucho. Simple y fácil de leer.

Canción de hielo y fuego IV: Festín de Cuervos de George R. R. Martín (ED. Gigamesh) ♥♥♥

Otro libro de Martin que no me he leído de un tirón. Lo empecé cuando terminé el tercer libro, es decir, casi todo un año para poder leérmelo. Me leí un cuarto del tirón, luego fui leyendo capítulos sueltos a lo largo del año hasta que a mitad de diciembre lo volví a coger y no lo solté hasta que lo terminé. Espero que con el quinto sea capaz de leerlo entero de una tirada (ya veremos).

Bueno, estos han sido los libros que me he leído este año. ¿Alguno que haya empezado y no lo haya terminado? Sí. El monje de Matthew Gregory Lewis, no llegué ni a la mitad (me habían hablado demasiado bien de él y me hice demasiadas expectativas).

¿Y para este año? Para este año ya se me acumulan. Estos son algunos de los primeros que caerán:

Si no te gusta tu vida ¡Cámbiala! de Jesús Calleja (Ed. Planeta)

Libros, buquinistas y bibliotecas de Azorín (Ed. Fórcola), libro que empecé en noviembre del 2014 y lo dejé para leerme El Hobbit.

El escritor en su paraíso de Ángel Esteban (Ed. Periférica).

Y por supuesto, Kafka con sombrero de Jesús Marchamalo.

Ya se irán añadiendo a la lista otros que vayan saliendo u otros ya publicados que me vaya encontrando. ¡Seguro!

Y ¿Vosotros, qué libros os habéis leído en el 2014 y qué libros tenéis previsto leer?

Saludos :)

Amistades peligrosas II: La emperatriz y el monje

(…)

Rasputín con Alejandra y los hijos de ella.

La influencia que Rasputín tenía sobre Alejandra llegó demasiado lejos. En San Petersburgo los obreros se reían de su emperatriz y la imaginaban fornicando con el monje; carteles ilegales mostraban a las princesas desnudas junto a Rasputín. En la corte, los consejeros del zar le apremiaban para que expulsara al “monje loco”, como le llamaban. Nicolás II no tuvo más alternativa y en 1911 dejó de llamar a Rasputín a palacio. La zarina cayó muy pronto en un estado de nerviosismo y paranoia. ¿Y si Alexei se caía? ¿Quién iba a curarle si se hacía daño? No tuvo que pasar mucho tiempo para que sus miedos se viesen cumplidos. Mientras madre e hijo paseaban en carruaje, el niño se puso a corretear por los bosques de palacio, cuando tropezó y se cayó. Un golpe leve, a primera vista. Pero entonces empezó a sangrar.

Cuando llegó la noche, los alaridos del príncipe podían escucharse en todas las estancias del palacio. –Llámale. Llama al padre Grigori a palacio– parece que le rogó Alejandra a su esposo. Pero Nicolás no se decidía. Eran muchas las presiones que recibía de su madre y sus hermanas, de sus consejeros y del mismo pueblo ruso. Finalmente, la gravedad de su hijo lo llevó a llamar a Rasputín. Aquella decisión marcó, en muchos sentidos, el final de la dinastía. El monje volvió a palacio para consolidar todo su poder e influencia sobre la familia imperial. Una vez en las estancias reales, consiguió calmar nuevamente al niño y le curó. Alejandra no cabía en sí de gozo. Aquel hombre sólo podía ser un ángel o un santo.

La I Guerra Mundial llegó a todos los rincones de Europa en el verano de 1914. El continente se levantó en armas y el zar se unió a sus aliados. Toda Rusia se preparó para la batalla. Sin embargo, el gran imperio no estaba preparado para aquella guerra moderna. Así que Nicolás tomó una decisión trascendental: él en persona iba a dirigir el ejército en el frente. Ingenuamente pensaba que, si luchaba junto a sus hombres, infundiría el valor entre las tropas. Más bien, iba a convertirse en el responsable directo de todos los desastres que se avecinaban.

Para dirigir el país dejó como regentes a Alejandra y al omnipotente Rasputín. Ahora el monje tenía el control de Rusia, pues su voz se escuchaba a través de las palabras de la zarina. Y durante aquellos meses, limpió el palacio y colocó a sus fieles seguidores en puestos importantes de la administración. “¡Una auténtica revolución de palacio!” Ha dicho más de un historiador. Aquello fue demasiado para la nobleza rusa. Los grandes príncipes llevaban años sintiéndose humillados por un campesino y un estafador, así que llegaron a la conclusión de que Rasputín debía morir.

Retrato del príncipe Felix Yusupov

Una noche de diciembre de 1916, el príncipe Felix Yusupov, primo de los zares a la vez que un declarado homosexual y famoso por sus extravagancias, invitó a Rasputín a merendar. Lo que ocurrió durante aquella velada se ha convertido en una leyenda. El monje empezó a beber buen vino y a comer pasteles. Lo que no sabía era que todos esos manjares tenían veneno. De pronto se desplomó. Cuando Yusupov y sus amigos aplaudían por su triunfo, Rasputín se levantó furioso e intentó estrangular al príncipe. Comenzaron a dispararle, pero no se moría. Totalmente encolerizado, parecía incontrolable. Finalmente cayó al suelo inconsciente y lo metieron en un saco, lo llevaron en barco hasta el río Neva y abrieron un boquete en el hielo, lanzándolo a su interior. Su cuerpo apareció al día siguiente hinchado y sin vida.

Alejandra no soportó la muerte de Rasputín. Sumida en la ira y la melancolía, sólo quería castigar a los culpables. Mientras sus consejeros la apremiaban para que apaciguase las calles y calmase a la población, que estaba ya cansada de la guerra, ella sólo lloraba y juraba venganza. Finalmente, el caos llegó a todos los rincones de Rusia. La guerra estaba siendo desastrosa y Nicolás sólo acumulaba fracasos en el frente. Muy pronto, los obreros se levantaron en armas contra sus zares, desencadenaron una revolución y se dirigieron al palacio imperial.

Cuando Nicolás conoció las noticias, se puso en camino hacia la capital. Mientras tanto, su familia vivía el terror de la revolución. Los amotinados cortaron la electricidad del palacio y asaltaron las estancias principales, mientras la zarina se ocultaba con sus hijos. Finalmente el zar llegó a tiempo para calmar a los asaltantes, pero a un precio muy alto. Había llegado el final del zarismo. Ya era tarde para traer reformas y su hijo Alexei era demasiado pequeño para convertirse en zar. Así que Nicolás II abdicó y después de días de confusión cayó el imperio ruso. Durante los dos años siguientes, la familia imperial fue conducida de una casa a otra, sin hogar y sin rumbo.

Cuando los comunistas tomaron el poder, los antiguos zares y sus hijos pasaron a convertirse en una amenaza. Eran muchos los que soñaban con restaurar el viejo orden. Una noche, un grupo de soldados soviéticos entraron en la casa donde dormían y les ordenaron prepararse para partir. Alejandra y sus hijas se pusieron sus mejores joyas y se abrigaron, Nicolás y Alexei se vistieron de uniforme. Cuando iban a salir, les ordenaron que bajasen a un sótano para hacerse una foto que iba a difundirse por las ciudades para demostrar que la familia imperial estaba a salvo. Lo que allí ocurrió fue tan atroz que permaneció oculto durante más de medio siglo. Los disparos dieron paso a gritos de terror, y después el silencio. De ese modo, Alejandra y Rasputín, tan unidos en vida, vivieron el mismo martirio en la muerte. Su historia se convirtió en una leyenda y fueron muchos los que quisieron comprender las razones de por qué una emperatriz se había fijado en un monje siberiano. Las versiones difieren, cada historiador le ha dado su propio significado a aquella extraña amistad, pero lo realmente importante es que ambos perduraron en la historia y siguen hoy en día causando devoción y odio, fascinación y resentimiento…

Autor texto: Francisco J. García, Historiador.

Amistades peligrosas (I): La emperatriz y el monje

Saludos :)

Isabel de Rusia. La batalla por el trono imperial

Isabel I de Rusia, según Virgilius Eriksen, siglo XVIII

El 29 de diciembre de 1709, el palacio de  Kolómenskoe bullía de excitación. Pedro el Grande, el omnipotente zar que había convertido Rusia en un imperio moderno y espejo de la Europa occidental, esperaba un hijo. Cuando entró en los aposentos reales, su esposa Catalina le presentó a una niña, Isabel. Desde ese momento, esta princesa se convirtió en la niña de sus ojos. Además fue una niña despierta, de rubios cabellos y blanca piel, destinada a convertirse en una gran duquesa de Rusia.

Sin embargo, su prometedor futuro comenzó a truncarse cuando en 1725, su padre murió inesperadamente. Desde ese momento comenzaba su carrera hacia el trono; una batalla que ella ignoraba que estuviese librando. Con la muerte del zar, su esposa, la lasciva y ruda Catalina, se adjudicó la corona con un golpe de estado y se proclamó emperatriz. Fueron años de confusión en la corte imperial. Isabel vio como su madre se marchitaba entre los excesos del alcohol y las grandes fiestas, hasta que finalmente murió prematuramente en 1727, dejando a su hija huérfana.

Aunque Isabel estaba en línea directa de sucesión al trono, fue designado sucesor un niño de doce años: Pedro II. Antes de nacer Isabel, Pedro el Grande había tenido un hijo primogénito, Alexis, que fue asesinado por su propio padre. Este nuevo zar niño era descendiente de ese príncipe sin ventura y, por tanto, también sobrino de Isabel.

Desde el principio se tuvieron mucho cariño. De hecho, el historiador Henri Troyat cuenta que les encantaba jugar juntos, pasear y disfrutar de excursiones. Menciona incluso que llegaron a tener relaciones sexuales. A fin de cuentas, el emperador niño experimentó los mismos excesos que sus predecesores. Con apenas trece años, se había aficionado al vodka y ya practicaba el sexo bisexual. Demasiadas aventuras para un zar tan pequeño, que acabaron con su vida en 1730. El camino hacia el trono se iba despejando para Isabel.

Palacio de Invierno, residencia oficial de los zares rusos entre 1732 y 1919.  Hoy alberga el Museo del Hermitage.

Los siguientes años fueron realmente difíciles para la joven princesa. La corona imperial volvía a quedar sin portador y éste podía ser su momento, pero Isabel todavía no estaba preparada. Así que apareció un nuevo pretendiente, otra princesa con menos linaje, pero no menos ambiciosa. Se llamaba Anna Ivanova y era prima de Isabel. Como nueva zarina, Ana I instauró un reinado del terror, persiguiendo a todos aquéllos que se opusiesen a su política. En cuanto a Isabel, la tuvo bien vigilada, y no era para menos. Su belleza y fama no hacían sino crecer. En los bailes de palacio, Ana no soportaba ver a su hermosa y rubia prima danzando y siendo el deseo de todos los varones. Algunos amantes de la princesa sufrieron la terrible ira de Ana.

Aquella época entrenó a Isabel como futura conspiradora, la hizo fuerte y le enseñó que el lugar más peligroso del imperio era la misma corte. Consciente de las envidias y celos que despertaba en la emperatriz, Isabel decidió alejarse y se dedicó a su vida privada. De hija del gran zar, ahora se había convertido en un peón inservible, que ya no interesaba para ninguna casa real. Muy pocos creían que aquella joven sin ventura llegase algún día a ser zarina; seguramente fuese asesinada mucho antes. Por entonces, se entregó a sus más bajas pasiones con un joven plebeyo. Se llamaba  Alexei Razumovski y era un guapo y apuesto cosaco ucraniano, que consiguió enamorarla. Desde entonces, Isabel y Alexei fueron amantes y se comentó incluso que llegaron a casarse en secreto. Todo indicaba que la princesa debía convertirse en poco más que una matrona, pero una vez más, el camino hacia el trono la llamaba. Y la hora de su gran batalla estaba cerca.

En 1740, la todopoderosa Ana sufrió un colapso nervioso. Para entonces ya había elegido un heredero, un bebé llamado Iván. Tan obsesionada estaba por evitar que Isabel reinase, que hizo traer a una sobrina suya a Rusia, también llamada Ana, que acababa de ser madre. La emperatriz nombró heredero al recién nacido y a su madre como regente. Así el trono quedaba asegurado y ella podía morir tranquila. Isabel nunca llegaría a ser zarina. O eso era lo que ella pensaba.

La situación de Isabel finalmente se hizo insostenible. La nueva regente no era mejor que sus predecesores. Esta nueva Ana era caprichosa, envidiosa e incapaz de dirigir un imperio. Además, temía enormemente a Isabel, y tenía buenas razones. El pueblo ruso amaba a esta princesa desventurada, la auténtica heredera de Pedro el Grande. ¿Por qué no se sentaba en el trono si tenía más derechos que nadie? Por eso mismo, comenzó a hablarse en secreto de que iba a ser asesinada. Al parecer la regente quería acabar con ella para asegurar el futuro de su hijo, el pequeño Iván VI. Ese fue el momento en el que la gran duquesa, que llevaba tantos años viendo pasar zares y zarinas, decidió cumplir con su destino y usurpar –o reclamar– el trono.

La noche del 25 de noviembre de 1741, la regente Ana dormía plácidamente junto a su marido y el pequeño Iván. Cuando abrió los ojos, vio de pie a Isabel, como si fuese un fantasma del pasado. Había llegado el momento de levantarse, porque un regimiento rebelde se había alzado en armas por su princesa y había marchado sobre el Palacio de Invierno. Cuando había llegado el momento, los soldados habían sido preguntados: “¿A quién queréis servir?” y todos gritaron por ella, la hija de su héroe. Finalmente, la regente fue arrestada y, según dicen, Isabel cogió al pequeño Iván en brazos y prometió que cuidaría de él. Irónicamente, el zar niño pasó el resto de sus días en una prisión. Y así, Isabel se convirtió en zarina y abrió un nuevo período en la historia de Rusia…

Referencias:

TROYAT, Henri, Las zarinas. Poderosas y depravadas, Vergara, Barcelona, 2003.
MASSIE, Robert K., Pedro el Grande, Alianza, Madrid, 1980.
MASSIE, Robert K., Catalina la Grande, Crítica, Barcelona, 2012.

Autor: Francisco J. García, Historiador.

Saludos :)

Las desventuras del libro (II): el saqueo sueco

La Guerra de los Treinta Años (1618-1648) supuso un periodo de estancamiento y un posterior retroceso para los estados del Sacro Imperio Romano Germánico. Esta guerra arruinó la economía del país y supuso una debacle cultural. Hecho aprovechado tanto por los holandeses, que entonces se posesionaron como una potencia productora y distribuidora de libros, como por los suecos y lo católicos que invadieron buena parte de esos estados.

Primera página del Codex Argenteus con fondo rojo sobre el que están las letras plateadas y doradas.

Ambas invasiones provocaron la ruina de las bibliotecas del país. La más antigua de las bibliotecas universitarias alemanas, la Biblioteca Palatina de Heidelberg, fue saqueada en 1612 por las huestes católicas de Tilly, para más tarde ser regalada por parte del duque y electo de Baviera, Maximiliano, al Papa, quien la incorporó a las colecciones del Vaticano.

Desde la Antigüedad, o desde que existe la escritura, el pillaje de bibliotecas por parte de los ejércitos ganadores ha sido una constante en todas las guerras que ha empezado el hombre. Pero solo en la II WW se practicó de forma tan sistemática como durante la época de la dominación sueca, y esto sin restituir ni uno de los libros confiscados -como sí sucedió durante el expolio nazi-.

El Codex Gigas abierto. Detrás hay varias personas para mostear el tamaño del libro.

El período comprendido entre 1630 y 1718 es conocido por la historiografía nórdica como “El Imperio Sueco” y corresponde con el renacimiento de la cultura sueca, claro está que a costa del acervo de otras naciones y aprovechándose de su superioridad militar. Gustavo Adolfo de Suecia (1594-1632), líder de los protestantes, practicó allá por donde pasaba la incautación de la bibliotecas alemanas -y las de aquel país a los que invadía-, con especial ahínco en las bibliotecas de centros religiosos católicos.

Anteriormente Suecia había sido un país pobre, escasamente poblado y con poca participación en asuntos internacionales. Pero tras su participación en la Guerra de los Treinta Años, Suecia surgió como cabeza del protestantismo e inició una política de conquista de territorios. A mediados del siglo XVII, era el tercer país más extenso de Europa, solo superado por Rusia y España.

De esta forma, los ciudadanos de los países que vieron ocupados sus territorios contemplaron impotentes el desfile migratorio de sus bibliotecas, una tras otra, como botín de guerra de Suecia. Primero las de Riga y luego las de Prusia fue a engrosar la reciente Biblioteca de la Universidad de Uppsala, fundada en 1620; a la cual se añadiría más tarde algunas bibliotecas del sur de Alemania.

La belleza de la encuadernación del Codex Gigas

Los suecos iban confiscando bibliotecas según el avance de su ejército. Así, cuando muere Gustavo Adolfo, su tarea fue continuada por su sucesora Cristina de Suecia (1626-1689), quien hacia el final de la Guerra de los Treinta Años puso sus ojos en las bibliotecas de los conventos de Bohemia y de Moravia. Y en el asalto a Praga en 1648, lograron un suculento botín de libros, en especial la espléndida colección de los reyes de Bohemia en Hradschin, que poseía, entre otros, el manuscrito en pergamino más extenso del mundo, el Codex Gigas* (o la Biblia del Diablo), -considerada en su época como la “octava maravilla” pues su tamaño era de 92 x 50,5 x 22 y pesaba 75 kg- y el Codex Argenteus -compuesto de letras de plata y oro- (Pincha en el siguiente enlace si quieres consultarlo online   http://app.ub.uu.se/arv/codex/faksimiledition/contents.html

Todos éstos libros obtenidos por los ejércitos suecos fueron la base de la posterior Biblioteca Real de Estocolmo, aumentada posteriormente en las guerras con Polonia y Dinamarca. Pero el enemigo que persigue a los libros volvió a cobrarse una víctima más. Tras tantas batallas para obtener tan magnífico botín, guardados en la Biblioteca Real, fue pasto de las llamas cuando en 1697 el palacio que albergaba dicha biblioteca se prendió fuego. 

¡Cuántos libros nos hemos quedado sin poder leer por tan tamaña tragedia!

* Es tan impresionante que dedicaremos un post entero solo para este manuscrito.

Saludos. :)

PRÓXIMAMENTE…. nueva sección

“THE BARD”

Estamos construyendo una nueva sección para el blog. Los poemas se pueden escribir, se pueden leer, pero también se pueden escuchar. Y según quien los recite puede conmover corazones y acercar montañas si es necesario. :)

Así que en esta sección iré subiendo audios con la recitación de algún de los poemas más importantes de la Literatura Universal.

Estad Atentos¡¡¡¡¡

En construcción…