Reseña: “Islandia, revolución bajo el volcán” de Xavier Moret

Reseña: Islandia, revolución bajo el volcán de Xavier Moret (Ed. Alba, 2011)

Portada con la bandera de Islandia, editorial Alba.

¿Qué sabemos de Islandia? Un país situado cerca del Polo Norte donde hace mucho frío y de donde es la cantante Björn. ¿A que sí?. Así era hasta que una crisis económica y la paralización de todo el espacio aéreo europeo provocada por un volcán situó dicho país en nuestro mapa.

Y es que Islandia, con tan solo poco más de 320.000 habitantes, era un país en el que tradicionalmente no pasaba nada y nunca aparecía en los noticiarios. Pero en octubre del 2008 la crisis económica mundial se llevo por delante al país, que según las encuesta era uno de los más felices, metiéndolo en una bancarrota. Pero lo que apenas salió por las noticias fue la resistencia de sus ciudadanos contra aquellos que habían llevado al país a la ruina [igual que en España]. Y de esto último era por lo que había cogido este libro de la biblioteca, para que me contará como había sido esa lucha por meter en la cárcel a los culpables, y poder tener envidia de esos ciudadanos.

Sin embargo, el título me trajo un poco de desengaño. Sí es verdad que te cuentan un poco la crisis sufrida por los islandeses y su lucha, pero simplemente de forma superficial, a través de varias entrevistas, en la parte final del libro. Si atendemos a mi objetivo primario ha sido una decepción. Pero, por otro lado, el libro me ha encantado. Me ha encantado porque es un libro de viajes por Islandia, su historia (tanto reciente como antigua), sus costumbres, sus deseos para el futuro y la opinión de varios islandeses sobre la realidad de su país . Además el autor refleja en sus palabras el amor que profesa a este país y eso se traslada al lector cuando ha terminado de leer el libro. Entonces Islandia forma parte de ti.

El libro se divide en tres partes. La primera, Regreso a la isla secreta (2010), el autor retrata las posibles consecuencias de la crisis provocada por el volcán (una crisis que afecto casi nada en el propio país y una catástrofe a nivel europeo), y la vida cotidiana de los islandeses con los más de 200 volcanes que tienen. En epígrafes como “Una granja al pie del volcán”, “Una isla recién nacida”, en la que cuenta como Islandia desde 1963 tiene una isla más gracias a la erupción de un volcán; “Corazón volcánico” o “Turismo asustado”.

En la segunda parte, El país de los sueños (verano 2008), retrata lo que caracterizaba al país justo antes de la crisis: la defensa de la naturaleza y la lucha contra la creación de una central de aluminio a través de un concierto con los grandes artistas del país; el mundo de las sagas y su presencia constante en la vida de los islandeses; así como lo sorprendente -para un extranjero- que es ver que casi todo el mundo en Islandia se conoce, explicado por la escasa población y el aislamiento de la isla.

Finalmente en la tercera parte, La catástrofe (otoño del 2008 al verano del 2010), el autor hace una serie de entrevistas a personalidades de la isla que le cuentan su visión de lo que ha sucedido con la crisis financiera. Es la única parte en la que se centra en el tema que a mi me interesaba al principio.

Pero, como decía antes, me ha gustado muchísimo recorrer Islandia. Sus paisajes tan característicos: grandes extensiones volcánicas sin ningún árbol, sus grandiosos glaciares, que ocupan una tercera parte del país, valles verdes, cascadas, lagos, fiordos, “capillas de elfos” y volcanes, muchos volcanes. Contemplar el espíritu vikingo -siempre positivo: “la única manera de sobrevivir es siendo optimista”, “porque si eres pesimista no eres capaz de cambiar nada.”- que casi todos los islandeses aún poseen y que deben poseer para poder aguantar las penalidades climáticas -frio, nieve, terremotos, volcanes- que este rincón del mundo posee, y ahora encima la crisis. También me gustó poder contemplar hoy en día parte de la Islandia de las sagas, el gran y orgulloso tesoro del país. La «maravillosa luz islandesa, que lo cubría todo con un precioso velo de irrealidad» o conocer la reina del cielo invernal, la aurora boreal, “unas luces maravillosas que se mueven en el cielo y que hacen que cada día parezca Navidad”.

Por último, me encantó conocer la historia de Árni Magnússon (1663-1730) un archivero apasionado que reunió una gran colección de más de dos mil manuscritos de las sagas islandesas. Cuando no podía comprar manuscritos, Árni disponía de un equipo que los copiaba para su colección. Pero la desgracia se cebó con él y la casa donde guardaba esos valiosos manuscritos se quemó durante el Gran Incendio de Copenhague en el 1728. Aunque el archivero logró salvar una mayor parte, tras el incendio, Árni sufrió una gran depresión y falleció dos años después.

En fin, un libro esplendido que nos hace viajar sin movernos del sofá.

Saludos :)

Un Borges muy vikingo

Leyendo el libro Islandia, revolución bajo el volcán de Xavier Moret (Alba, 2011)

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Portada del libro del cual conocí esta historia.

he conocido un dato, un hecho, una anécdota que me ha encantado y que desconocía. Se trata de la tumba del escritor argentino José Luis Borges (1899-1986), uno de los autores más destacados de la literatura del siglo XX, ubicada en el cementerio de Plain Palais, Ginebra. La tumba, refleja la admiración confesa que el escritor sentía por las sagas islandesas y por la cultura escandinava medieval. Resulta que Borges se hizo enterrar bajo una lápida blanquecina en la que puede verse, por un lado, una nave vikinga con la vela desplegada y con una inscripción que reza así: “Hann tekr sverthit Gram ok leggr í methal theira bert” (algo así como “El tomó la espada, Gram, y la colocó entre ellos desenvainada”), que pertañe al capítulo veintisiete de la Saga Volsunga (siglo XIII);

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Parte trasera de la lápida

y por la parte delantera se puede observar, a parte de su nombre y las dos fechas, siete guerreros antiguos labrados en la piedra, en referencia a los caballeros aguerridos que participaron en la batalla de Maldon en el año 991*, y con una leyenda en inglés antiguo “And ne forthedon na…” (“Y que no temieran…”), de otro poema épico del siglo X, completada por una cruz de Gales en la pate inferior.

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Parte delantera de la lápida

Ay! Las sagas islandesas que tan bien han hecho por la historia de la literatura, sobre todo en el siglo XX (nacionalismo islandés, Tolkien, Borges…).

*Batalla de Maldon tuvo lugar el 10 de agosto del 991 y que enfrentó al ejército anglosajón de Wessex contra vikingos noruegos, y que acabó con la victoria de estos últimos.

¿Alguien se ha leído alguna saga islandesa?
Saludos :)

“Invictus” de William Ernest Henley

Más allá de la noche que me cubre,

Negra como el abismo insondable,

Doy gracias al dios que fuere

Por mi alma inconquistable.

 

En las garras de las circunstancias

No he gemido ni llorado.

Sometido a los golpes del destino

Mi cabeza sangra, pero está erguida.

 

Más allá de este lugar de ira y llantos

Donde yace el horror de la sombra,

La amenaza de los años

Me halla, y me hallará sin temor.

 

No importa cuán estrecho sea el camino

Ni cuán cargada de castigos la sentencia,

Soy el amo de mi destino,

Soy el capitán de mi alma.

[William Ernest Henley, 1849-1903]

 

Retrato de W. E. Henley

Me encanta este poema, de reciente descubrimiento, pero me encanta mucho más el saber que éste fue el poema que Nelson Mandela guardó en un trozo de papel durante sus treinta años de prisión. Según el propio Mandela, fueron palabras que le ayudaron a sobrellevar su prisión.

El poema fue escrito por el poeta inglés W. E. Henley en 1875, aunque no vería la luz su publicación hasta 1888, cuando el autor lo incluyó en su libro Vida y muerte. Henley no le puso título a su poema, sin embargo es conocido como Invictus*, nomenclatura puesta por Arthur Quiller Louch cuando lo incluyó en su antología Oxford Book of English Verse de 1900.

Es un claro ejemplo del poder liberador de las palabras. Sublime.

¿Algún poema que os haya conmovido el alma?

* También dio nombre a la película dirigida por Clint Eastwood y protagonizada por Forgan Freeman y Matt Demon (2009)

Saludos. :)

Escocia (Alba): “Yes” o “No”

Bandera de Escocia

Todo aquel que ve la televisión sabe que esta semana será crucial para el destino de Escocia, ya que este jueves 18 de septiembre –sí, jueves y no domingo- los escoceses se dirigirán a las urnas para decidir si continúan o no con su unión con el Reino Unido. Sé que habrá gente que se pregunta por qué parte de un territorio de un país se quiere independizar. A pesar de que Escocia comparta una cultura con Inglaterra, sus historias fueron por caminos separados hasta que éstos se juntaron en el siglo XVIII. Así que con este post pretendo exponer un breve resumen de la historia de Escocia con el fin de entender mejor el empecinamiento de los escoceses a separarse del Reino Unido de Gran Bretaña.

Empezaré con la historia del propio nombre de la región. En inglés se conoce a Escocia como Scotland y en gaélico se le llama como Alba. Scotland toma su nombre de “scotus”, término latino que significa “irlandés” (sí, sé que sabéis que me encanta este dato). Los “scoti” –en plural- hace referencia a los colonos irlandeses –pues los romanos llamaban a Irlanda como “Scotia”- que colonizaron la actual región de Escocia.

Mapa del territorio que ocupaba el Reino de Dalriada c. 590 d. c.(wikipedia)

Los escoceses entraron en la Historia de la mano del mundo romano. Roma invadió Gales e Inglaterra, pero no continuaron hacia el norte, estableciendo el límite en el muro de Adriano. Al norte de esta frontera se encontraba varios pueblos de origen celta y germano: los pictos, los colonos irlandeses, los anglos –que habitaban Lothian-, los bretones –que habitaban Strathclyde- (estos dos últimos llegados a la isla en el momento de las invasiones barbaras en el Imperio) y más tarde los vikingos. Tras la caída del Imperio -476 d. c.- los escotos (también conocidos como dalriadas) crearon el reino de Dalriada o Scotland, que abarcaba el norte de Irlanda y el oeste de lo que hoy es Escocia, mientras que los pictos crearon el reino de Fortriu al Oeste de la región. Se dice que fue el último rey de Dalriada, Kenneth MacAlpin, quien consiguió unificar su reino con el reino picto para formar el Reino de Alba en el 843. Aunque el primer rey en ser nombrado rey de Alba fue Donald II cuando murió en el 900 d. C.

Antes de esto, otro pueblo hizo acto de presencia en tierras escocesas. Hay constancia de una presencia vikinga hacia la década del 830, que invadió el Fortriu, centro del reino picto. Las islas del norte Shertland y Órcadas, las Hébridas y la isla de Man, así como los enclaves terrestres de Caithness y Sutherland fueron colonizadas por los hombres del norte. El primer jarl conocido de las Islas del Norte fue Rognvald Eysteinsson, jarl de Møre (Noruega), siendo vasallo de los reyes de Noruega.

El reino de Escocia o Alba fue poco a poco agregando el territorio de otros señores o reinos menores. Así, en el 1124 Alejandro I consigue incorporar al reino los territorios del Reino de Strathclyde y Lothian. Mientras que Alejandro III, ya en el 1263, logró el control de las Hébridas, la isla de Man y Caithness, gracias a su victoria sobre las tropas nórdicas. Al final del siglo XIII el reino se había extendido hasta alcanzar aproximadamente lo que hoy es Escocia. Sin embargo los reyes escoceses se sometieron a la autoridad (o influencia) normanda –llegados de una parte de la actual Francia, que habían invadido Inglaterra en 1066-, siempre sin perder su independencia

Mel Gibson interpretando a William Wallace en la película Braveheart (1995).

Conforme pasaba el tiempo, la intervención del reino de Inglaterra en los asuntos escoceses fue aumentando. Con la muerte de Alejandro III en 1286, seguida de la de su nieta Margarita I, terminó la dinastía Dunkeld (1290). Hecho que fue aprovechado por Eduardo I de Inglaterra, para poner en el trono escocés a su protegido Juan de Balliol. Pero cuando el poder de éste menguó, Inglaterra llevo a cabo un intento de conquista de Escocia provocando el inicio de las Guerras de Independencia, cuyo personaje más famoso fue William Wallace. La guerra con Inglaterra duró varias décadas, sin embargo a la misma vez se produjo una guerra civil: entre los partidarios de Robert the Bruce, conde de Carrick, autoproclamo rey de Escocia, y los partidarios de Juan de Balliol, apoyados por Inglaterra; guerra que duró hasta mediados del siglo XIV. Y pese a que quien ganó fue Bruce, la ausencia de descendientes de David II permitió a su sobrino, Roberto II, ascender al trono y situar en él a la dinastía Estuardo. Éstos gobernaron Escocia durante el resto de la Edad Media y aunque dieron al reinado cierta prosperidad, los problemas con Inglaterra y entre las Tierras Altas (Highlands) y las Tierras Bajas (Lowlands) siguieron estando presentes.

La Edad Moderna se inició –y como no podía ser de otro modo- con enfrentamiento con Inglaterra. Los ingleses pretendían casar a Eduardo VI de Inglaterra con Maria I Estuardo, objetivo que nunca se logró, pues María I Estuardo se casó con el rey de Francia, Francisco II. Al morir éste María se casó con su primo Enrique Estuardo. Y a pesar de las trabas impuestas por Enrique VIII de Inglaterra –padre de Eduardo VI- para que los Estuardo no reinaran en Inglaterra y el cautiverio de María I, al final un Estuardo llego al trono inglés: Jacobo VI, hijo de ésta, se convirtió en rey de Inglaterra –y ya lo era de Escocia- en 1603. Pero esta unión del reino (junto con Irlanda, que ya formaba parte de Inglaterra) fue meramente personal, manteniendo ambos su independencia política.

Durante el siglo XVII se produjeron disturbios religiosos en Escocia, que provocaron diferentes guerras: la Guerra Civil Escocesa, dentro del contexto más internacional de la Guerra de los Tres Reinos. Ésta última guerra fue una serie de guerras civiles que se lucharon tanto en Escocia, Inglaterra e Irlanda. La Guerra Civil Escocesa (1644-1650) enfrentó a Realistas (partidarios de Carlos I) y los Covenanters, quienes habían controlado Escocia desde 1639 y mantenían un pacto con el Parlamento inglés. Tras esta serie de guerras, que dejaron una autoridad escocesa débil, la Inglaterra de Oliver Cromwell –quien había terminado con la Monarquía inglésa-, que surgió tras la 3ª Guerra Civil Inglesa (1649-1651), invadió Escocia, que pasó a formar parte del El Protectorado de Cromwell, aboliéndose el parlamento escocés.

Tras la muerte de Cromwell, en 1660 se restauró la monarquía bajo el rey Carlos II Estuardo. Pero en 1688 se produce un cambio de dinastía, al ser derrocado Jacobo II de Inglaterra por el protestante Guillermo III de la casa Orange-Nassau. Pero a la muerte de éste en 1702, trae el ascenso al trono a Ana I. El tiempo pasaba y Ana no tenía herederos, así que Escocia amenazó con instaurar una dinastía independiente. Esta teórica independencia no era deseada por Inglaterra ya que el establecimiento de un reino independiente escocés podía acarrear una alianza de este país con algún enemigo de los ingleses, y a su vez, un ataque contra sus territorios.

Así se llega al Acta de Unión en 1707, por el cual se creó un nuevo país, el Reino de Gran Bretaña, y se disolvieron los parlamentos de Inglaterra y de Escocia para implantar un único parlamento. El Acta de Unión nunca fue popular en Escocia. Al contrario, la mayor parte de la población se oponía a ella, y se enviaron reiteradas peticiones en contra al Parlamento. El día de su aprobación se efectuaron protestas masivas en contra de la ley en Edimburgo y otros pueblos y ciudades, además de escenas de desobediencia civil. Tras el aplacamiento de la Rebelión irlandesa de 1789, el reino de Gran Bretaña fue disuelto en 1800 con otro Acta de Unión, por el que Irlanda se anexaba a la unidad política, dando origen al Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda.

De esta forma un país de casi 1000 años (843-1707) se diluyó para integrarse política y económicamente en un nuevo país. Sin embargo, siguió latente durante los dos siguientes siglos un carácter cultural –gaélico- diferenciador con sus vecinos del sur. Y con esta memoria intacta, llegarían los primeros movimientos independentistas del pueblo escocés.

Desde mediados del siglo XIX apareció un movimiento por el autogobierno que buscaba la devolución del control sobre los asuntos escoceses a Escocia, pero el apoyo a la independencia no llegará hasta los años veinte del siglo XX, momento en que se fundó el partido Liga Nacional Escocesa (1921) –altamente influenciado por el Sinn Féin irlandés- y en 1934 el Partido Nacional Escocés. Pero la II WW interrumpió la ponderación por parte del parlamento inglés de la demanda escocesa. No sería de nuevo hasta 1974 cuando la política laborista volvió a apoyar un autogobierno escocés, sujeto a un referéndum. El 1 de marzo de 1979 se celebró un referéndum en Escocia, que fue la primera consulta popular para la reinstauración del Parlamento escocés, pero no obtuvo mayoría. Los progresos del independentismo se vieron frenados cuando el Partido Nacional Escocés apoyó una moción de censura contra el gobierno y forzó unas elecciones generales en 1979 que dieron la victoria a la gran adversaria de la independencia, Margaret Thatcher.

El 11 de septiembre de 1997 se realizó otro referéndum para consultar a la ciudadanía escocesa, sobre lo que se conoció como la “devolución” del Parlamento. El resultado fue afirmativo y al año siguiente se promulgaría la Ley de Escocia de 1998, por la que el Gobierno del Reino Unido concedía mayores niveles de soberanía a Escocia, restableciendo el Parlamento Escocés.

Manifestantes a favor del “Yes” en el 2012 (LaVanguardia)

Y así llegamos al 18 de septiembre del 2014. Ya veremos que sucede.

(Bueno creo que no me ha salido tan resumido). Saludos :)

Bibliografía:

ÁLVAREZ PALENZUELA, Vicente A. (2005): Historia Universal de la Edad Media, Ed. Ariel.

FLORISTÁN, Alfredo (2012): Historia Moderna Universal, Ed. Ariel.

TOWNSON, Duncan (2004): Breve historia de Inglaterra, Ed. Alianza.

Nuevas lecturas…

Pues sí, ya terminé de leerme Muerte entre líneas de Donna León (Seix Barral, 2014) y he de decir que ha sido absolutamente decepcionante, tanto que no tengo ganas ni de dedicarle una reseña. Es insulso. Trata de un asesinato y del robo de unos libros pero falta una atmósfera de misterio, de intriga con respecto al crimen y una falta de atmósfera algo más literaria. Además de tener uno de los finales más malos (y más rápidos) que he leído, es decir la autora soluciona todo el misterio en la última página¡¡¡¡¡

Portada con un detalle de la proa del barco de Oseberg (Oslo), Ed. Silex, 2013.

Por suerte ya estoy con otro libro: Los vikingos. Crónica de una aventura de Víctor Álvarez (Ed. Silex, 2013). Un libro de historia sobre la Era Vikinga, pero además de los datos arqueológicos e históricos, se sumerge en las crónicas y las sagas para tener una visión más completa. Ya voy casí por la mitad y a mí me está encantando. Además aparecen otras referencias bibliográficas para que nunca se terminé de leer sobre este pueblo.

¿Después? El que susurra en la oscuridad y otros relatos del ciclo blasfemo de Cthulhu de Lovecraft, El verdadero nombre de Roma de Davide Mosca, Cuchulain de Muirthemne de Lady Gregory, El hobbit de J. R. R. Tolkien, Harry Potter y la piedra filosofal de J. K. Rowling….. Aún no se el orden que seguiré…..

Y vosotros ¿ya habéis cambiado vuestras lecturas veraniegas por las otoñales, cual frutas de temporada?

Saludos :)

Continuando con anteriores y Donna Leon.

Buenas.

Portada del último libro de Donna Leon

Ya veis que agosto ha sido prolifero en Reseñas, pues he terminado varios que tenía empezados. Terminé el de Tolkien y la Gran Guerra y leí el de Canta Irlanda (ambas con reseñas), así como recibí una reseñe de un amigo que acababa de leerse un libro que le había dejado.

Tras la finalización de estos dos libros, he empezado a leerme -aunque casi lo estoy terminando- Muerte entre líneas de la autora Donna Leon (por ahora un poco decepcionante). Además estoy leyendo un libro para las clases de inglés que se llama Short Stories from the 19th Century (selected by David Stuart Davies), como se puede ver son historias cortas (y menos mal) de autores del Romanticismo.

Portada del libro de historias cortas de autores del siglo XIX.

Para después tengo unos cuantos que me regalaron para mi cumpleaños, sumados a los libros que me quiero comprar que salen en los próximos meses… así que la lista no tiene fin –por suerte.

Y vosotros, ¿qué estáis leyendo? ¿Algún “próximamente” a la vista?

Saludos. :)

 

Reseña: “Canta Irlanda: un viaje por la isla esmeralda” de Javier Reverte

Ya en septiembre y tenemos la siguiente reseña.

REVERTE, Javier: Canta Irlanda: un viaje por la isla esmeralda (Plaza & Janes, 2014)

Portada de Plaza & Janes (2014)

Canta Irlanda es el resultado de un viaje de varias semanas que realizó el autor en el 2004. Y es un recorrido por toda la isla. Se inicia en Dublín, justo el día dedicado a James Joyce, el Bloomsday -y justo también cuando se celebraban el centenario del paseo que realizan los protagonistas en el libro Ulyses-. Tras recorrerse todos los rincones “joyceianos” de Dublín se traslada al suroeste de la isla y desde allí comienza la vuelta a toda la isla.

Es un libro lleno, cargado (sobrecargado) de referencias literarias (habla de las biografías de los escritores irlandeses y su vinculación al lugar donde se encuentra) e históricas (nos cuenta historias importantes que pasaron en el lugar o los alrededores donde está en ese momento), no siempre –casi nunca- de forma cronológica. Nos muestra un país que venera a sus escritores e intelectuales (el Parlamento irlandés aprobó en 1969 una ley por la que los derechos de los creadores (no de los interpretes) quedaban libres de impuestos) ¡Igualito que en España, donde todos son sospechosos de defraudar a Hacienda!

El libro nos da a conocer a muchos escritores irlandeses; por ejemplo a Oscar Wilde, Maurice Walsh, John Millington Synge, Jonathan Swift, Pádraig Pearse, Patrick Kavanagh, Samuel Beckett, así como a William Butler Yeats y a James Joyce. Donde se mezcla la historia con las leyendas de la nación, donde los cantos populares se mezclan con la voz de los poetas venerados. Y todo esto fraguado entre pintas de pubs histórico-literarios.

En cuanto a la Historia de Irlanda el autor nos hace un breve resumen de las derrotas, que son básicamente en lo que se resume la historia de Irlanda, y siempre celebradas. Las constantes rebeliones o revueltas que tuvieron que iniciar los irlandeses para quitarse el yugo inglés –la mayoría lideradas por protestantes- y que no terminarían hasta la obtención de la independencia en 1921. Así como parte de su legendario. Siempre de forma breve, concisa y clara.

Además Javier Reverte nos muestra la vida cotidiana de los irlandeses e irlandesas, que principalmente se resume en: pasear, escribir o leer, comer, beber en los pubs, escuchar o tocar música…

Es un libro que te deja un buen sabor de boca durante mucho tiempo después de haberlo terminado. Aunque deja un poso de melancolía pues no quieres que se acabe nunca. Me ha encantado absolutamente todo. Y si he de tener un reproche es que haya sido tan corto (a pesar de contar con 376 páginas). Me ha encantado comprobar la devoción de los irlandeses hacia sus héroes (siempre perdedores) y, sobre todo, a sus escritores. Un libro bonito, lleno de melancolía que provocan los paisajes idílicos y bucólicos que Reverte describe, así como una simpatía por el país y sus gentes. Un libro facilísimo de leer, que inspira grandes sentimientos. Lo recomiendo 110 %.

PD: Recomiendo la lectura de este libro con un acceso a internet cerca. Así cuando el autor describe un lugar o algún monumento podemos buscar fotos en internet y hacer del viaje una experiencia más realista.

PD2: si alguien lo ha leído que nos cuente que le ha parecido a él/ella.

Saludos :)